
Sr Columbia Fernandez OP
17th Sunday in Ordinary Time, Year A
MATTHEW 13:44-52
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Imagine you are scrolling your phone, and suddenly see something that changes everything:
- A job offer that pays ten times your salary.
- A house in the location you always dreamed of.
- A person who sees you, loves you, and never leaves you.
The moment you see it; your brain does the math: “What do I have to sell? What do I have to give up? I’ll do it. I want THAT!”
That is exactly the picture Jesus gives us today.
In today’s Gospel, Jesus tells three short stories about values:
- The Treasure hidden in a field – You stumble on it.
- The Pearl of great price – You search for it.
- The Net – God sorts what matters in the end.
All of them are about the same thing: “What is your life worth to you?”
THE HIDDEN TREASURE
“The kingdom of heaven is like treasurer hidden in a field…in his joy, he sells all he has and buys that field”.
What does this mean for us modern day disciples? The treasure is not a job, a relationship, a degree, or even success. The treasure is God Himself. The Kingdom is Jesus.
But notice: the man stumbles on it first. God reveals Himself. Then the man responds with joy, not gloom. He sells everything, not because God is cruel, but because “once you’ve found the treasure, everything else looks like straw” – like St Thomas Aquinas said at the end of his life.
THE PEARL OF GREAT PRICE
“A merchant in search of fine pearls… sold all that he had and bought it”
This one is different. The merchant was looking for fine pearls. He knew the difference between the real ones and the fake ones. Some of us are like that. We’ve tried other pearls such as success, likes, relationships, achievements, and many other worldly ambitions. They were beautiful, but not THE Pearl. Then we met Jesus, and we knew, “This is it”.
THE NET
“The kingdom is like a net… they collected the good and threw away the bad”.
This is the uncomfortable one, as there will be a sorting between the good and the bad. In a previous Gospel, the wheat and the weeds were not separated and pulled out simultaneously. Rather, it had to wait for harvest time to be pulled out and then the wheat was collected and put into barns, whereas the weeds were thrown in the fire and burnt. “The new” are the signs of the times which is relevant for 2026. Two examples are social media, and Artificial Intelligence which could be a challenge for many especially regarding the new Encyclical of Pope Leo XIV on Magnifica Humanitas. We do not throw away the “old” to be favoured or liked by society, nor do we ignore the “new” to be safe. We bring both out of the storeroom because the Kingdom speaks to us today.
How do we find the field again? It is spending quiet time with Jesus with no interruption from our cell phones. We should ask Jesus to show us where He is hidden in our day.
What “one pearl” is distracting you from finding the true Treasure, namely, Christ? Sell one thing to buy the field, e.g. get rid of distractions like ac
hievements or self-centredness, and let Jesus fill you instead.
Jesus asks us to give Him our all, as He has given Himself to us in full measure.
The world tells us to hustle for more. Collect more “pearls”. Jesus on the other hand tells us “I am the Treasure. I am the Pearl. Sell everything and you will be free”.
REFLECTIVE QUESTIONS
- Where have I “stumbled” on Jesus lately – In prayer, the Eucharist, Community, in suffering? Was I paying attention?
- What is my “field” right now: my job, family, comfort, reputation, phone, plans? What would it cost me to “buy the field” and put Jesus first?
- Do I follow Jesus with joy or with duty? When was the last time my faith made me joyful enough to let something go?
Traducción al español

Sr Columbia Fernandez OP
17.º Domingo del Tiempo Ordinario, Año A
MATEO 13:44-52
Imagina que estás navegando por tu celular y, de repente, ves algo que lo cambia todo:
- Una oferta de trabajo que te paga diez veces tu salario.
- Una casa en el lugar con el que siempre has soñado.
- Una persona que te ve, te ama y nunca te abandona.
En el momento en que lo ves, tu mente hace las cuentas: «¿Qué tengo que vender? ¿A qué tengo que renunciar? Lo haré. ¡Quiero ESO!»
Esa es exactamente la imagen que Jesús nos presenta hoy.
En el Evangelio de hoy, Jesús cuenta tres breves historias sobre los valores:
- El tesoro escondido en un campo: te topas con él por casualidad.
- La perla de gran valor: la buscas.
- La red: Dios es quien al final decide lo que importa.
Todas tratan sobre lo mismo: «¿Qué valor tiene tu vida para ti?»
EL TESORO ESCONDIDO
«El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo… en su alegría, vende todo lo que tiene y compra ese campo».
¿Qué significa esto para nosotros, los discípulos de hoy? El tesoro no es un trabajo, una relación, un título universitario ni siquiera el éxito. El tesoro es Dios mismo. El Reino es Jesús.
Pero fíjate: primero el hombre lo encuentra por casualidad. Dios se revela a sí mismo. Luego, el hombre responde con alegría, no con tristeza. Vende todo, no porque Dios sea cruel, sino porque «una vez que has encontrado el tesoro, todo lo demás parece paja» —como dijo Santo Tomás de Aquino al final de su vida.
LA PERLA DE GRAN PRECIO
«Un comerciante en busca de perlas finas… vendió todo lo que tenía y la compró»
Esta es diferente. El comerciante buscaba perlas finas. Sabía distinguir entre las auténticas y las falsas. Algunos de nosotros somos así. Hemos probado otras perlas, como el éxito, los «me gusta», las relaciones, los logros y muchas otras ambiciones mundanas. Eran hermosas, pero no LA Perla. Entonces conocimos a Jesús y supimos: «Esta es».
LA RED
«El reino es como una red… recogieron lo bueno y desecharon lo malo».
Esto es lo incómodo, ya que habrá una separación entre lo bueno y lo malo. En un Evangelio anterior, el trigo y la cizaña no se separaron ni se arrancaron al mismo tiempo. Más bien, hubo que esperar a la época de la cosecha para arrancarla; luego, el trigo se recogió y se guardó en los graneros, mientras que la cizaña se arrojó al fuego y se quemó. «Lo nuevo» son los signos de los tiempos que son relevantes para el 2026. Dos ejemplos son las redes sociales y la inteligencia artificial, que podrían representar un desafío para muchos, especialmente en relación con la nueva encíclica del Papa León XIV sobre *Magnifica Humanitas*. No desechamos lo «viejo» para ganarnos el favor o el agrado de la sociedad, ni ignoramos lo «nuevo» por miedo a correr riesgos. Sacamos ambos del almacén porque el Reino nos habla hoy.
¿Cómo volvemos a encontrar el campo? Es pasando tiempo en silencio con Jesús, sin la interrupción de nuestros celulares. Debemos pedirle a Jesús que nos muestre dónde se esconde Él en nuestro día.
¿Qué «perla» te está distrayendo de encontrar el verdadero Tesoro, es decir, a Cristo? Vende una cosa para comprar el campo; por ejemplo, deshazte de distracciones como los logros o el egocentrismo, y deja que Jesús te llene en su lugar.
Jesús nos pide que le entreguemos todo, así como Él se ha entregado a nosotros por completo.
El mundo nos dice que luchemos por obtener más. Que juntemos más «perlas». Jesús, por el contrario, nos dice: «Yo soy el Tesoro. Yo soy la Perla. Vende todo y serás libre».
PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN
- ¿En qué aspectos me he «tropezado» con Jesús últimamente: en la oración, la Eucaristía, la comunidad, en el sufrimiento? ¿Estaba prestando atención?
- ¿Cuál es mi «campo» en este momento: mi trabajo, mi familia, mi comodidad, mi reputación, mi celular, mis planes? ¿Qué me costaría «comprar el campo» y poner a Jesús en primer lugar?
- ¿Sigo a Jesús con alegría o por obligación? ¿Cuándo fue la última vez que mi fe me llenó de tanta alegría como para dejar ir algo?
Tradução para português

Sr Columbia Fernandez OP
17.º Domingo do Tempo Comum, Ano A
MATEUS 13, 44-52
Imagina que estás a navegar no teu telemóvel e, de repente, vês algo que muda tudo:
- Uma oferta de emprego que paga dez vezes o teu salário.
- Uma casa no local com que sempre sonhaste.
- Uma pessoa que te vê, te ama e nunca te abandona.
No momento em que o vês, o teu cérebro faz as contas: «O que tenho de vender? O que tenho de abdicar? Vou fazê-lo. Quero ISSO!»
É exatamente essa a imagem que Jesus nos apresenta hoje.
No Evangelho de hoje, Jesus conta três pequenas histórias sobre valores:
- O tesouro escondido num campo – Encontras-o por acaso.
- A pérola de grande valor – Procuras-a.
- A rede – Deus é que, no final, decide o que importa.
Todas elas tratam da mesma questão: «Quanto vale a tua vida para ti?»
O TESOURO ESCONDIDO
«O Reino dos Céus é como um tesouro escondido num campo… na sua alegria, ele vende tudo o que tem e compra aquele campo».
O que é que isto significa para nós, discípulos dos dias de hoje? O tesouro não é um emprego, uma relação, um diploma, nem mesmo o sucesso. O tesouro é o próprio Deus. O Reino é Jesus.
Mas repara: o homem depara-se com ele primeiro. Deus revela-Se. Depois, o homem responde com alegria, não com tristeza. Ele vende tudo, não porque Deus seja cruel, mas porque «uma vez que se encontra o tesouro, tudo o resto parece palha» — como disse São Tomás de Aquino no final da sua vida.
A PÉROLA DE GRANDE VALOR
«Um comerciante em busca de pérolas finas… vendeu tudo o que tinha e comprou-a»
Esta história é diferente. O comerciante procurava pérolas finas. Sabia distinguir as verdadeiras das falsas. Alguns de nós somos assim. Já experimentámos outras pérolas, como o sucesso, as curtidas, as relações, as conquistas e muitas outras ambições mundanas. Eram bonitas, mas não eram A Pérola. Então conhecemos Jesus e soubemos: «É isto».
A REDE
«O reino é como uma rede… recolheram o que era bom e deitaram fora o que era mau».
Esta é a parte incómoda, pois haverá uma separação entre o bom e o mau. Num Evangelho anterior, o trigo e o joio não foram separados e arrancados simultaneamente. Em vez disso, foi preciso esperar pela época da colheita para que fossem arrancados; depois, o trigo foi recolhido e guardado nos celeiros, enquanto o joio foi atirado para o fogo e queimado. «O novo» são os sinais dos tempos, que são relevantes para 2026. Dois exemplos são as redes sociais e a Inteligência Artificial, que podem constituir um desafio para muitos, especialmente no que diz respeito à nova Encíclica do Papa Leão XIV sobre a *Magnifica Humanitas*. Não deitamos fora o «velho» para sermos favorecidos ou apreciados pela sociedade, nem ignoramos o «novo» por uma questão de segurança. Trazemos ambos para fora do armazém porque o Reino fala-nos hoje.
Como é que voltamos a encontrar o campo? É passando um tempo tranquilo com Jesus, sem interrupções dos nossos telemóveis. Devemos pedir a Jesus que nos mostre onde Ele está escondido no nosso dia.
Que «pérola» te está a distrair de encontrar o verdadeiro Tesouro, ou seja, Cristo? Vende uma coisa para comprar o campo, por exemplo, livra-te de distrações como as conquistas ou o egocentrismo, e deixa que Jesus te preencha em vez disso.
Jesus pede-nos que Lhe entreguemos tudo o que temos, tal como Ele Se entregou a nós na sua plenitude.
O mundo diz-nos para nos esforçarmos por ter mais. Para colecionarmos mais «pérolas». Jesus, por outro lado, diz-nos: «Eu sou o Tesouro. Eu sou a Pérola. Vende tudo e serás livre».
PERGUNTAS PARA REFLEXÃO
- Onde é que «tropeço» em Jesus ultimamente — na oração, na Eucaristia, na comunidade, no sofrimento? Estava a prestar atenção?
- Qual é o meu «campo» neste momento: o meu trabalho, a família, o conforto, a reputação, o telemóvel, os planos? Quanto me custaria «comprar o campo» e colocar Jesus em primeiro lugar?
- Sigo Jesus com alegria ou por obrigação? Quando foi a última vez que a minha fé me encheu de alegria suficiente para abrir mão de algo?