Reflexió de la lectura del día domingo 14 de Abril

“¿Quién nos hará ver la dicha, si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?”

El evangelio del día nos invita a ver al resucitado, recordar su promesa y contar, dar testimonio, me hace pensar mucho en estos tiempos que vivimos y nos toca actuar, donde la guerra se apodera de vidas inocentes, donde los derechos de los más vulnerables están siendo pisoteados, donde el hambre suele ser cruel y es ahí donde se nos hace difícil el mensaje esperanzador y ahí está ÉL diciéndonos, alentándonos, soy yo el resucitado, dando un nuevo sentido a nuestra vidas, a nuestra misma Fé, que es donde más firme y convincentes debemos ser en esa Fé del resucitado que ha venido a traer vida y vida en abundancia, sosteniéndonos en la misión diaria, donde se hace presente en ese rostro amigo, en ese rostro de mujer que lucha diariamente y también en la sonrisa de un niño, en la espotaneidad y las ganas de vivir de los jóvenes; justamente es por cada rostro humano, por cristo y por ellas y ellos que debemos continuar la misión a la cual hemos sido llamadas y abrazamos esta predicación dominicana que nos impulsa al mundo compartiendo la buena nueva.

Teniendo a Cristo, que está presente en la Eucaristía y en el corazón de cada persona que se hace presente, el desafío de luz del evangelio seguirá siendo para nosotros/as “Ustedes son testigos de todo esto”; ser testigos.

Como los discípulos, hoy me pregunto ¿a qué le tengo miedo o qué  me asusta? ¿Dónde reconozco ese rostro de Jesús? ¿Dónde siento su presencia?

Les regalo una canción de Teresa Parodi

 

 

 

 

Nancy Robledo, OP.

 

Reflection on the reading for Sunday, April 14

“Who will make us see happiness, if the light of your face has fled from us?”

The gospel of the day invites us to see the resurrected one, remember his promise and tell, bear witness. it makes me think a lot about these times that we live in, and we have to act, where war takes over innocent lives, where the rights of the most vulnerable are being trampled, where hunger is usually cruel and that is where the hopeful message is difficult for us. And there HE is telling us, encouraging us, I am the resurrected one, giving a new meaning to our lives, to our own Faith. This is where we must be more firm and convincing in that Faith in the resurrected One who has come to bring life and life in abundance, sustaining us in the daily mission, where it is present in that friendly face, in that face of a woman who fights daily and also in the smile of a child, in the spontaneity and desire to live of young people. It is precisely for each human face, for Christ and for them that we must continue the mission to which we have been called, and we embrace this Dominican preaching that drives us to the world, sharing the good news.

Having Christ, who is present in the Eucharist and in the heart of each person who is present, the challenge of light of the gospel will continue to be for us “You are witnesses of all this”; be witnesses.

Like the disciples, today I ask myself, what am I afraid of or what scares me? Where do I recognize that face of Jesus? Where do I feel his presence?

I give you a song by Teresa PArodi

 

 

 

 

Nancy Robledo, OP

 

La vida reclama

Madres con niños son pan
Sin lugar, sin hogar
La inocencia quebrada
La vida reclama

Hombres de oscuro dolor
Piquete y tambor
Todo ardiendo en fogatas
La vida reclama

Vamos por la libertad
No dejemos pasar
Su violencia insaciada
La vida reclama

Gente que no halla rincón
Ni respuesta ni amor
Guerra eterna y callada
La vida reclama

Cuerpos tirados al mar
De la infamia total
Que no ha sido olvidada
La vida reclama

Soy el que planta la flor
Y defiende el amor
Dice el hombre y avanza
La vida reclama

En la locura imperial
La pobreza es el mal
Que se ataca y se mata
La vida reclama

Enajenado el amor
La codicia es cañón
Y la gente carnada
La vida reclama

Soy el que quiere vivir
El que quiere seguir
Levantando su casa
La vida reclama

Vienen por más y por más
Acribillan la paz
Bendiciendo sus armas
La vida reclama

En nombre de qué deidad
Matarán, matarán
Como fieras cebadas
La vida reclama

Soy el que quiere vivir
El que quiere seguir
Levantando su casa

Dónde hallará el porvenir
La canción sin final
Que la vida reclama

La vida reclama