Mary O’Byrne OP

Solemnity of Our Lord Jesus Christ,
King of the Universe

 

 

In 1969, Pope Paul VI had a flash of prophetic insight when he raised the feast of the Kingship of Christ to the Solemnity of Our Lord Jesus Christ, King of the Universe. The feast of the Kingship of Christ was originally instituted by Pope Pius XI in 1925 shortly after World War I in response to the rising tide of Fascism in Mussolini’s Italy and later in Germany under Hitler. At the outset, the feast was intended as a reminder that Christ was King of nations, families and individuals and that earthly rulers are subordinate to Him.  Since then, international politics have changed somewhat, not always for the better, but for many people today, king as a title has more or less fallen into disrepute, thus seemingly lessening the significance of the feast.

Since 1969, the history of the world’s consciousness of itself has moved onward at a vertiginous pace leaving the human population at times gasping at the ever-growing magnitude of the Universe of which Christ is King.  No longer is He King of nations, but King of a Universe expanding out and beyond our wildest imagination

How does all this relate to our readings?

The second reading has some significant verses on creation.  Colossians 1, 15-20 shows Christ present in all aspects of the cosmos in heaven and on earth.

In the first reading we are told of the anointing of David, King of all Israel, Previous to this he had been King of Judah with its capital in Hebron.  He had already taken over a neutral space occupied by the Jebusites, called Jerusalem which was a clever political move appreciated north and south of the land.  At this point, the elders of Israel in the north came to Hebron and requested him to be King over the entire country which he agreed to.  Nonetheless, we need to be reminded that David with all his practical advantages of being shepherd, warrior and king only foreshadowed the type of Kingship really envisaged by Christ.  This is aptly expressed in today’s gospel.

The gospel Luke 23, 35-43 describes Jesus dying on the cross.  A more ignominious death could not be imagined.  The soldiers and passers-by mocked and jeered him.  Throughout his ministry, Jesus had always stressed that kingship meant service not power as exemplified clearly in Luke 22, 27. His own disciples failed to grasp that truth. It is significant that the only one who really recognised him as King was the condemned criminal dying by his side.

What does King of the Universe mean for us today?  The COP 30 meeting in Belem, Brazil is an urgent clarion call to all here on Planet Earth to serve our creation in its truth, goodness and beauty that the Lord of the Universe has gifted to us. Let us each ask ourselves before we speak or act, if this word or action of mine will serve God’s creation.   I end by quoting some lines from the introduction to the Solemnity given by Universalis which sums up the mission of service as the act of a real king.

“A king is called to be responsible to care for subjects which is why we are obliged to act as custodians of creation, something no other creature is.  How far that responsibility takes on can then be seen in the King of the Universe who is simultaneously the ruler of all and the servant of all.  He rules in triumph and he rules from the Cross. “

 


 

Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo

En 1969, el papa Pablo VI tuvo una visión profética cuando elevó la fiesta de la Realeza de Cristo a la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo. La fiesta de la Realeza de Cristo fue instituida originalmente por el papa Pío XI en 1925, poco después de la Primera Guerra Mundial, en respuesta al auge del fascismo en la Italia de Mussolini y, más tarde, en la Alemania de Hitler. En un principio, la fiesta tenía por objeto recordar que Cristo era Rey de las naciones, las familias y los individuos, y que los gobernantes terrenales están subordinados a Él. Desde entonces, la política internacional ha cambiado en cierta medida, no siempre para mejor, pero para muchas personas hoy en día, el título de rey ha caído más o menos en descrédito, lo que parece restar importancia a la fiesta.

Desde 1969, la historia de la conciencia que el mundo tiene de sí mismo ha avanzado a un ritmo vertiginoso, dejando a la población humana a veces boquiabierta ante la magnitud cada vez mayor del Universo del que Cristo es Rey. Ya no es Rey de las naciones, sino Rey de un Universo que se expande más allá de nuestra imaginación más descabellada.

¿Cómo se relaciona todo esto con nuestras lecturas?

La segunda lectura contiene algunos versículos significativos sobre la creación. Colosenses 1, 15-20 muestra a Cristo presente en todos los aspectos del cosmos, en el cielo y en la tierra.

En la primera lectura se nos habla de la unción de David, rey de todo Israel. Antes de esto, había sido rey de Judá, con capital en Hebrón. Ya se había apoderado de un espacio neutral ocupado por los jebuseos, llamado Jerusalén, lo cual fue una hábil maniobra política apreciada tanto en el norte como en el sur del país. En ese momento, los ancianos de Israel del norte acudieron a Hebrón y

le pidieron que fuera rey de todo el país, a lo que él accedió. No obstante, debemos recordar que David, con todas sus ventajas prácticas como pastor, guerrero y rey, solo presagiaba el tipo de reinado realmente previsto por Cristo. Esto se expresa acertadamente en el evangelio de hoy.

El evangelio de Lucas 23, 35-43 describe la muerte de Jesús en la cruz. No se puede imaginar una muerte más ignominiosa. Los soldados y los transeúntes se burlaban de él y le abucheaban. A lo largo de su ministerio, Jesús siempre había subrayado que la realeza significaba servicio y no poder, como se ejemplifica claramente en Lucas 22, 27. Sus propios discípulos no comprendieron esa verdad. Es significativo que el único que realmente lo reconoció como Rey fue el criminal condenado que moría a su lado.

¿Qué significa para nosotros hoy en día ser Rey del Universo? La COP 30, celebrada en Belém (Brasil), es un llamamiento urgente a todos los habitantes del planeta Tierra para que sirvamos a la creación en su verdad, bondad y belleza, que el Señor del Universo nos ha regalado. Antes de hablar o actuar, preguntémonos si nuestras palabras o acciones servirán a la creación de Dios. Termino citando algunas líneas de la introducción a la solemnidad dada por Universalis, que resume la misión de servicio como el acto de un verdadero rey.

«Un rey está llamado a ser responsable del cuidado de sus súbditos, por lo que estamos obligados a actuar como custodios de la creación, algo que ninguna otra criatura es. Hasta dónde llega esa responsabilidad se puede ver en el Rey del Universo, que es a la vez el gobernante de todos y el servidor de todos. Él gobierna en triunfo y gobierna desde la Cruz.